Sigo con la terapia del último post del año, solo que en esta ocasión es para decir que lo dejo. Se acabó.
Estoy harto ya de cosas por aquí, cosas por allá. Así que he decidio, irrebocable y contundentemente que se ha acabado. Dejo este blog y me mudo a mi dominio propio.
Seguro que más de uno pensó en este punto que dejaría la fotografía. Ilusos. Es más fácil pedirme que deje de respirar 18 veces por minuto que lo anterior.
Es poseedora de una voz de terciopelo, sutil y suave; no canta, susurra. Hindi Zhara se mueve con facilidad entra las aguas del jazz, soul, la chanson française, el folk y, a veces un poco, de blues. Con todo esto ha creado una identidad sonora propia, mostrando sus distintas caras con delicadeza y una gran sensibilidad.
Vino a presentarnos su primer disco, “Handmade”. Y viene de la mano de The Blue Note, nada más y nada menos. En él se mezclan sonidos actuales con los de su ascendencia bereber, es de origen franco-marroquí. Un regalo de voz para los oídos.
Después de una intensa minigira por las islas, Amaral, aterrizó en Tenerife en su tercer día de conciertos consecutivos.
El concierto de presentación de su último trabajo “Hacia lo salvaje”, comenzó en hora y tocando los temas de este trabajo intercalados por otros éxitos anteriores del grupo.
No es la primera vez que veo a Amaral en directo, y he de decir que en cada concierto lo dan todo. Tienen un directo muy sólido y trabajado. La banda de Eva Amaral y Juan Aguirre deleitó al público con casi dos horas de concierto.
Hay varios orígenes para esta tradición, que en sus inicios se remonta al siglo XVII. Uno de ellos se basa en una vieja costumbre entre los bodegueros, una vez que el mosto había fermentado y reposado, se pasaba el vino a un tonel limpio. Para la limpieza de las barricas los bodegueros utilizaban agua salada. Para tal fin, llevaban los toneles al mar haciéndolos rodar.
Es fácil pensar que muchos de los que participaban en este ritual viesen en este sistema de transporte un medio de diversión. Y así quizás los más jóvenes se deslizaban también ellos mismos sobre las tablas de los toneles, o sobre las suyas propias, tomándose así la tradición de la limpieza de los toneles como un emocionante día de fiesta.
Otra tradición habla de un origen distinto, que es el traslado de la madera desde el aserradero, situado en zonas altas, hasta las zonas de construcción de edificios tanto para la población como para la industria.
Y existe una tradición -más etérea- que dice que San Andrés, que era cojo, siempre llegaba borracho y cargado de cacharros a finales de mes, y no el día primero como hacían el resto de los santos para celebrar su día.
Sea cual sea el origen de las tablas de San Andrés hay una premisa clara: Divertirse. Y aunque, con el paso del tiempo las tablas de haya o brezo van dando paso al metacrilato lo importante es que la tradición no se pierda y perdure en el tiempo.
Lo primero que hay que hacer es seleccionar una buena tabla en la que “arrullarse”. Una vez conseguida y preparada ha de calentarse y se le añade el lubricante. Cera de vela, aceite de oliva, 3-en-1… !Y después a disfrutar! Sin límite de edad o número de pasajeros.
Si tuviera que definir a Gilad Hekselman con un solo adjetivo -musicalmente hablando- diría: Virtuoso.
Brevemente antes, pero más después del concierto, y tras una charla dejaría de lado los adjetivos y diré que el Sr. Hekselman es un jazzman, y un músico, con todas las letras. Vino a presentar su último trabajo “Hearts wide open”.
Un jazz muy técnico, muy guitarrero, muy preciso y potente. De ese jazz que te gustaría oir sin ningún otro ruido cerca de ti.
Para el concierto de Tenerife, Hekselman, vino en formato powertrio. El “Hex Trio” está formado por Gilad Hekselman, guitarra. Joe Martin, contrabajo. Obed Calvaire, batería.





