El pasado 16 de noviembre la lluvia hizo que el Barranco de San Felipe, Puerto de La Cruz, estuviera a punto de desbordarse. Dejó muchos daños materiales ya que los coches parecían barquitos de papel en el curso del agua. Ya Playa Jardín no es ni jardín, ni playa…
Mi amigo Omar García consiguió la portada en el periódico El Día publicado al día siguiente. Y con él me di una vuelta el día después, ya que el mismo día me fue imposible llegar hasta el Puerto de La Cruz. Aunque otros compañeros si que pudieron llegar, incluso a La Orotava o Los Realejos. Y es que estas lluvias torrenciales se cebaron en el norte de la isla. Ahora resta que poco a poco se vaya volviendo a la normalidad.
Mucha espectación provocaban los trabajos de limpieza apresurados en el mismo barranco. Los espectadores tenían un ojo puesto en las tareas de limpieza y el otro en el cielo, ya que estuvo lloviendo prácticamente toda la tarde.
También se empapó la Policia Local, que ayuda y alejaba a los espectadores de la zona que no estaba habilitada para mirar. Como también pasaron por agua todas las personas que aportaron su granito de arena para ayudar en la limpieza.
Un servidor acabó mojado hasta el tuétano, incluída la cámara, que se portó como una campeona a pesar de estar tocada de muerte…

























